Ayer tras el partido y la eliminación del Real Madrid en Liga de Campeones ante el Lyon leía en la edición digital de El País la exquisita crónica de José Sámano que titulaba así: "El fútbol no tiene precio". Creo que el titular resume muy bien el fracaso del proyecto de Florentino y crea un precedente para el que quiera participar en esto del fútbol de forma 'imperial', comprando a destajo jugadores, tirando de talonario en plena crisis económica y finalmente no conseguir sacarle rendimiento. El deporte es bonito por eso, porque no tiene precio, por eso la gente ama el fútbol, por eso la ilusión no se compra, por eso soñar es gratis. La esencia del fútbol no se puede comprar, cuando el dinero toma cuerpo a gran escala el deporte se corrompe, se atiende a todo menos a lo esencial, la magia del espectáculo del fútbol. Ayer, el Madrid cayó y el fútbol dio una lección a todos. El fútbol dio un puñetazo en la mesa para dejar claro que dinero no es sinónimo de ganar. Ya pasó con Abramovich y sus fichajes multimillonarios, que no consiguieron ganar la Champions, también el City que, de momento no ganó nada. El fútbol no puede comprarse. Como todo en la vida la victoria se consigue con trabajo y mucha humildad. El fútbol, señoras, señores, no tiene precio, por eso es tan grande.
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Ya veréis como al final se deja un pastizal en hacer una superplantilla pero sin equipo sólido.