Este pasado fin de semana se ha puesto de actualidad de nuevo la figura del portero lanzador de faltas. Bravo, portero chileno, por cierto con una gran proyección, marcaba de falta el gol que le daba los tres puntos a su equipo, la Real Sociedad. Viendo el pasado fin de semana el gol se me venían a la cabeza esos famosos lanzamientos de un portero paraguayo, Chilavert. 'Chila', como lo conocen los más cercanos tenía un tiro potente y colocado que normalmente acaba en el fondo de las mallas. Pero, no queda ahí la cosa, recuerdo también al mallorquín Toni Prats y sus saques larguísimos con el Real Betis Balompié, o incluso, más cercano aún, el gol de Palop en el último suspiro crucial para la Uefa que terminó ganando el Sevilla. Me gustaría hacer una reflexión. Sin duda, que cuando la jugada acaba en gol, todo son sonrisas y felicidad. Pero ahora pregunto yo, ¿no es ésta una forma de poner en riesgo la propia portería del guardameta? En partidos eliminatorios o en  jugadas finales, cuando ya da igual perder de un gol más, me parece acertado, pero en el desarrollo de un partido normal, quizás no sea la mejor opción. Para el espectáculo, 'chapeau', pero cuando su equipo es el que tira la falta...seguro que el corazón se pondrá a mil por hora si el contrario coge el rechace. Cancerberos goleadores, un arma de doble filo.