Quince minutos, quince, tuvo que esperar el Barcelona tras el pitido final para saber si había perdido o había ganado el partido ante el Partizán. Un auténtico esperpento. Les pongo en situación: Último jugada de la prórroga, Mickeal tira y un jugador del Partizán barre el balón fuera de tiempo. Los árbitros finalmente deciden que el tiro de todas formas iba fuera y dan la victoria a los de Belgrado. Rara la decisión y extraño, sin duda, el tiempo que hubo que esperar para saber cual era el resultado final. Menos mal que por lo menos la acción no fue tan clamorosa como el gol de penalti de la selección española de fútbol sala. El Barça pierde su imbatibilidad en Europa, pero no en un final cualquiera, éste fue un final 'Made in Belgrado'.
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Es de coña...