Ya no valen, se quedan cortas, son de este mundo y lo que quieren expresar es de otro planeta, no transmiten lo que se ve, es imposible, las palabras ya no saben, ya no son capaces de seguir definiendo a Messi. Sublime, creo que puedo acercarme a Messi diciendo sublime. El gol de vaselina que marca Lionel al Tenerife es para recrearse, para repetirlo, para saborearlo, para analizarlo y para rendirse ante la evidencia. El balón que pone en la escuadra de Aragoneses es de genio. Con la jugada pensada antes del pase, con la acción dibujada en su cabeza previamente, ya había visto al guardamete adelantado, pero no le valía la vaselina a secas, el buscaba algo más. La belleza en la definición, la rosca que le imprime a la pelota y el lugar al que la dirige. Perfecto es una palabra mayor, fuera de lo humano, pero he de reconocer, sino no estaría siendo sincero en este artículo, que el toque de Lionel, la intención y la ejecución es perfecta. Y mensaje a los de la RAE: Saquen términos nuevos que Messi va a acabar con el diccionario él 'solito'.