Verano del 2006: Operación Aouate. Pocos, muy pocos deportivistas entendieron entonces el cambio de cromos con el Racing de Santander. A saber: Munitis -traspasado-, Momo y Rubén -cedidos- y una cantidad cercana al millón de euros, a cambio de un portero israelí de sensaciones dudosas. El desmedido interés de Joaquín Caparrós por el internacional judío pareció ser la causa de que dicha operación llegase a buen puerto. Bueno, me refiero, a orillas del Sardinero; y malo, o de difícil explicación, para un equipo que se desprendía de un Munitis que tan buena impresión había dejado en su primera temporada a las órdenes del hombre que vació Riazor.
 
Sin embargo, Lendoiro añadió dos claúsulas que pasaron desapercibidas para el gran público. La primera y más importante tiene nombre de torero: Antonio Tomás. La sorpresa en A coruña se convirtió en indignación al oír el apelativo de un jugador que apenas jugaba en Santander y que para más guasa seguiría allí cedido, al menos, una temporada más. El recelo se prolongó hasta el principio de la presente temporada: AT, ése gran desconocido. En sus inicios como blanquiazul se le apodó "Dios". ¿El porqué? Decían que se sabía que estaba pero que nunca se le veía. Mas para Lotina era un fijo. Es entonces cuando un servidor (y muchos aficionados, que comienzan a darse cuenta) empieza a observar cada movivimiento de un jugador de expresión tranquila y dificultad de palabra. Y es ahora cuando un servidor les anima a que le sigan, a que se detengan en analizar el juego de un Antonio Tomás del que Guardiola ha dicho que es el jugador en activo que más le recuerda a él. Y si lo dice Pep...
 
... por cierto, la otra cláusula tiene que ver con el 50% del pase de un tal Sergio Canales... ¿les suena?

Diego Martínez Montero