Hoy tenido la oportunidad de vivir de cerca, aunque he de decir que de una manera más light de lo normal, el 'infierno' escocés. Les sitúo: Media tarde, aledaños de la Catedral de Sevilla, colores azul y blanco, gente sin camiseta luciendo barriga y tatuaje y cerveza, mucha cerveza. Y me pregunto yo: ¿No estaba prohibido el botellón? Pues parece que hoy no. La decisión ha sido dar rienda suelta a los ultras del Glasgow para tenerlos más controlados. Sea lo que fuere, el aspecto que presentaba el emblema de la ciudad a las seis de la tarde era deprimente. Botellas de cerveza, basura, banderas del Glasgow Rangers, en definitiva, parecía que había pasado por allí un huracán. Tengo que decir que seguridad había, no lo dudo, pero...¿era necesario dejarles beber a los pies de tal monumento? Juzguen ustedes mismos. Yo lo tengo claro: No, gracias.