El fútbol está tomando un camino, y mi intención no es ser alarmista, incierto, inseguro y sin principios. Reflejo de la sociedad, el comportamiento de un sector de los aficionados es preocupante. Lo último: Estadio de Coritiba, invasión de campo, 17 heridos y dos de ellos graves. Las sanciones no son ejemplares y la gente se salta, literalmente a la torera, el respeto. No se disfruta del fútbol, se busca la violencia. ¿Qué le pasa a la gente? ¿Qué está pasando en esta sociedad?¿Por qué muchos usan el fútbol para desahogarse? Si lo que ocurrió en el Calderón (a Pellegrini le impactó un objeto en el ojo) vale 150 euros, las medidas se vuelven vacías, poco contundentes y sin fuerza. Me gusta hacer hincapié en este tema porque el deporte tiene que tomarse como eso como deporte, como ocio, como disfrute. El aficionado tiene que saber que cuando agrede, que cuando usa la violencia, que cuando se mete en batallas campales, la invasión no es precisamente de campo, la invasión es de principios. Que se acabe ya esto, por favor.