Después de la inversión multimillonaria, de ir primero en la Liga y con el clásico en el horizonte, el Real Madrid sigue con la cruz a cuesta. La cruz que el Barça se ha encargado de dejarla tallada en la mente de todo aficionado al fútbol. El juego de este Barcelona es de ensueño y eso es lo peor que le puede pasar al equipo blanco. Los de Chamartín tienen que centrarse en hacer su propio fútbol, en adquirir un estilo y una estructura, y sobre todo, no debe mirarse en el espejo del equipo catalán. Demasiada presión la que deben soportar. Si empiezan a estar pendientes de otras identidades y no labran la suya propia, mal asunto. Pero, señores, señoras no existe el ying sin el yang, no existe lo dulce sin lo amargo, Real Madrid y Barça se necesitan, son dos piezas de la misma maquinaria. Es normal que cuando uno juega a pedir de boca todos miren al otro a ver que es capaz de hacer. De momento, no deben intentar copiar al vecino. Siempre fueron estilos distintos. Si insisten en el juego del Barça seguiran con la cruz a cuesta.