Si pones la otra mejilla lo más normal es que te la acaben calentando. Se le pueden hacer pocas críticas a los hombres de Pep, pero cuando hay que hacerlas son necesarias para seguir en el buen camino. Siguió el papel de los últimos choques: El contrario encerrado atrás salía al contragolpe. Ibrahimovic se hartó de fallar y de hacer tiros, en ocasiones, hasta infantiles y para poner la puntilla, el colegiado no vio una expulsión clarísima del último defensa sobre Zlatan cuando se iba en velocidad para encarar la portería. El Barça falló lo infallable y lo acabó pagando. Dice la tradición que no se puede perdonar a un grande. El sábado fue al revés, fue el grande el que perdonó al chico y lo acabó pagando. Al final de temporada se harán números y se verá si de verdad fue buena la idea de desprenderse de 'Samu'. De momento Zlatan ha hecho sus goles, pero se le piden más cosas a un delantero que todavía no se le han visto. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Por cierto, que pena que fuera uno de los mejores del partido, Piqué, el que introdujera el balón en propia puerta. No se queden con esto porque si el Barça hubiera finalizado sus ocasiones el choque hubiera sido sobradamente de color blaugrana y no se hubiera decidido en esta jugada desafortunada. Jugaron con fuego y se quemaron. Esperemos que no se produzcan quemaduras con la marcha de Eto'o.