No es serrín lo que le corre por las venas, es sangre. Quedan pocos jugadores con raza en el Real Madrid y, sobre todo, después de ver el bochorno de Alcorcón. Eso sí, si alguien tiene raza por Chamartín ese es Gonzalo, de apellido Higüaín. El argentino es el único que ha sido capaz de tirar del Madrid en un día muy propicio para los nervios y poco propicio para temblar. A este no le tiembla el pulso. Solo ante Ustari, su equipo con un hombre menos, el 'runrún' en el Bernabéu, el Getafe achuchando. Sangre de horchata señores, Gonzalo mira al palo largo y pone el balón en el palo corto. Gol y agua bendita para un Madrid que se encomendaba a cualquier santo. Esta vez no fue San Casillas (el otro de raza), esta vez fue San Gonzalo que con sus oraciones en forma de chicharros logró que el cielo blanco se pusiera de su lado. Ahora todos creen en Higüaín y esperan aunque sea por Navidad a un tal Benzema. Karim sí o Karim no. Cualquiera le discute ahora el puesto a Higüaín después de llevarse la ovación de la tarde en el Bernabéu.
« SI PONES LA OTRA MEJILLA... | Inicio | BEBETO »
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados