Un regalo para los sevillistas que vivieron una etapa dorada, no tanto como esta última, con el croata Davor Suker. Goles de todos los colores, de falta, de cabeza, de vaselina, de penalti, de corner. La afición de Nervión coreaba su nombre al grito de: "Daaaaavor, Daaaaaavor, Suker". 'Sukerman' en su plenitud, ahí lo llevan.