Tan poco serio como querer contratar a Laudrup y a los 30 minutos negociar con Spalletti. Tan poco serio como no saber que es lo que quieren los directivos para su equipo. Tan poco serio como confundir el juego de toque de Laudrup con el juego 'catenaccio' de Spalletti. Tan poco serio como acabar contratando a Quique Sánchez Flores, y no lo digo por el entrenador lo digo, por supuesto, por los directivos atléticos. Era la última opción y la que finalmente ha fructificado. El problema de los que mandan en territorio colchonero es que no tienen muy claro que es lo que quieren para el futuro rojiblanco, el problema es que los que mandan saben de economía pero muy poco de fútbol. Es de risa el capítulo de principio de temporada que el seguidor atlético se ha tenido que tragar así por las buenas. Derrotas incomprensibles, papel penoso en Liga de Campeones ante toda Europa y, todo esto, sin hablar del último empate de hoy (ya sin Abel en el banquillo) con dos penaltis a favor. Quizás necesite un cambio de entrenador el Atlético pero seamos serios, la directiva o los mandatarios necesitan un cambio de rumbo y es más el Atlético necesita cambiar ya su actitud y para ello tiene que haber alguien que saque rendimiento a la plantilla y apriete las tuercas. Mientras siga todo igual, la situación será de risa.