Grande como el 'solito', grande como muy pocos. Grande porque ha visto el hambre desde muy cerca y ése es el plus que tiene 'Samu' cuando coge el balón. Depredador del área, atleta como el mismísimo Bolt, letal de cara a gol y letal cuando dice la verdad. Es 'Samu', es Eto'o. Historia viva del Barcelona, historia que mató al Real Madrid. El sello Samuel Eto'o es inconfundible. Su cara lo dijo todo en la celebración del triplete del equipo de Guardiola. La afición le pedía al grito de "Je m'appelle Samuel" que dijera unas palabras al micrófono. Ahí él ya se veía fuera del Barça. Ahora, apenas han pasado tres meses y vuelve 'Samu' y vuelve para hacer daño a esa portería que durante tanto tiempo tuvo que defender y que ahora le van a pedir los interistas que la vapulee, que la rompa, que la avasalle y que no dé tregua a un compañero y a un amigo: Valdés. Lo que es la vida, el mismo hombre que abrió el camino de las dos últimas Ligas de Campeones azulgranas, ahora vuelve para poner contra las cuerdas a unos directivos que un buen día le dijeron que no era válido para el proyecto. Los mismos que se equivocaron hace dos años cuando le dijeron que no tenía sitio y él se encargó de demostrarle que estaban equivocados. El último de los polémicos de Rikjaard vuelve al Camp Nou, y vuelve para despedirse por la puerta grande, por la que nunca le dejaron irse ni en el Real Madrid ni en el Barça. Prueba evidente de que el fútbol es injusto, como la vida misma. Eso él lo sabe porque ha visto morir a sus 'hermanos' por la pobreza y el hambre. El chacal de Camerún vuelve el miércoles a la Ciudad Condal para dejar claro y gritar con goles: "Je m'appelle Samuel".

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