Después de la demostración del pasado domingo sólo puedo decirles "mi casa", "teléfono". Y es que ni el propio E.T. hubiera firmado una noche tan espectacular, o mejor dicho, unos 9,58 segundos tan intensos como los que se vivieron en el Olímpico de Berlín. Sí el mismo estadio que bajo la mirada atenta de Hitler enmudeció cuando coronó a la raza negra como el ejemplo a seguir en atletismo. Pues el extraterrestre, el hombre que ha superado y vencido todas las leyes habidas y por haber se llama Usain (y no es Sadam) Bolt. Tanto monta monta tanto. Bolt disfruta corriendo, no hace dietas, sí quédense con este dato porque el jamaicano no hace dieta. Si le apetece ir a tomar una hamburguesa en pleno campeonato va y lo hace. Y es que el que nace con estrella tiene alfombra roja por donde pasa. Ha hecho de oro a Puma, es uno de los mejores deportistas de la historia sin duda. Y, además, tiene uno de los tesoros que no se compra con dinero: La sonrisa. Bolt ríe antes, en, y tras la carrera y bate récords. Dos curiosidades antes de acabar este artículo de reconocimiento al señor Usain. La primera, apúntenla por favor: Un día, hace ya bastante tiempo, leí en una de esas revistas científicas un titular que decía '¿Dónde están los límites del ser humano?' y hablaba del récord de Maurice Greene. Bueno, pues en este artículo se comentaba que científicamente se pensaba que iban a pasar décadas para que el hombre bajara de los 9,70. Amigos no tengo que decir mucho más. Llega un tal Bolt un buen día y manda a la ciencia de paseo. La otra curiosidad: Jamaica es de grande como la provincia de Valencia. Los jamaicanos se lo están llevando todo en los mundiales de atletismo. Dejo una pregunta en el aire: ¿Qué tienen estos muchachos y muchachas? De momento me quedo con el "E.T.", "mi casa", "teléfono".
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