Brasil a la italiana, se va acabar el fútbol espectáculo para dar paso al estratégico y efectivo. Marcaje a Messi, obstáculizar a Riquelme y la Copa América al bolsillo, así de fácil. El fútbol a este ritmo acabará siendo un juego de rol, o casi de mesa, en el que las fichas se muevan con el fin del objetivo, el único fin. La ansiedad por el título sin disfrutar en el camina, solo mirando minuto y resultado. No es tan raro ésto en una sociedad marcada por los resultados rápidos y el estrés y no disfrutar el deporte, el espectáculo y la maravilla de una zancada, un regate o una celebración. Esperemos que en Brasil no cambien la caipirinha por la pizza.