El Sevilla se proclama campeón de la Copa del Rey y consigue su cuarto título en un año, siendo sin duda el más importante de su historia. Kanouté fue genio y figura del encuentro ya que un gol suyo daba la victoria al Sevilla pero, a la vez era expulsado a un minuto del final por una patada sin balón a un jugador getafense. La racha del Sevilla es impecable y se sitúa entre los grandes de España.