Hoy más que nunca todos somos Fernando Alonso, hoy todos somos casta y tenor, hoy todos somos justicia. Ya lo venía anunciando en posteriores artículos, se le iba a acabar el chollo a los tramposos y así fue, Schumacher se tuvo que despedir de la Fórmula 1 viendo como un joven de apenas 25 años le arrebataba el trono que todo el año había buscado por la vía del egoísmo y la traición. Hoy podemos decir que se hizo justicia, que ganó el que jugó limpio y además en inferioridad de condiciones. El azar es el que marcó el camino de la justicia; un pinchazo y una rotura de motor han marcado las dos últimas carreras del alemán, que el día de su despedida se fue con la cabeza agachada y es que para ser un grande y para ganarse el respeto no basta solo con los títulos, hay que hacer gala de la calidad como ser humano y este año la fórmula uno ha dado grandes enseñanzas.