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Terra
La Coctelera

Categoría: EL RINCÓN AMIGO

EL FÚTBOL, TODAVÍA, TIENE HUECO PARA LA IMAGINACIÓN

Que el portero quede vendido -no me importa-. Que Kaká critique la maniobra en su Twitter -menos aún-. Que el reglamento diga una cosa o la otra -ni lo sé ni me importa-. Neymar ha inventado y, por ello, mis felicitaciones. Disfruten del gol.

Diego Martínez Montero

RIAZOR LE INDULTÓ Y LA SUERTE LE TRAICIONÓ

Le engañaron como a un niño -víctima fácil, si se me permite-. El plan, digno del guión de mi madre. Y de la tuya. Y de todas las madres. El siguiente: puerta del colegio, caramelo en boca. El dulce se lo pondría Joan Laporta; el veneno, un tal Lages. Dos maestros en tan sucio juego, no hay duda. El primero le ofrecería la mejor golosina: un Barça tricampeón y un sueldo tantas veces superior. El segundo le vendería la oportunidad de su vida, camuflada de mentira y con tintes de menosprecio. Él, río al uno y creyó al otro. Joven e inmaduro, vio el caramelo y se murió por probarlo; joven e inmaduro, se olvidó del cariño de un escudo que le hizo grande. Y la afición dictó sentencia.

Apareció Lendoiro. Por suerte para los buenos y desgracia para los malos. Y le dijo, como buena madre: "Ten cuidado, que a la salida del colegio hay hombres malos que dan caramelos con droga". Entonces, Filipe Luis lo comprendió. Se dio cuenta de lo malvado que era Laporta, quien ansiaba un Ferrari a precio de Panda; admitió la tiranía de su representante, quien le trató, precisamente, como a un Panda. Dio portazo al culé y echó al brasileño. Contrató a Quilón y pidió perdón. Y la afición dictó sentencia.

El crack brasileño volvió. Se había ganado a la parroquia partido a partido. Cuando el Depor perdió la final de la Copa Galiza contra el Celta, por ejemplo: "Sí, hemos perdido, pero... ¿el Celta el año que viene en segunda, no?" Había defendido los colores hasta la extenuación, batido la cifra récord de 82 partidos consecutivos de titular y convertido en el máximo goleador del club tanto en Liga como en Copa. Mas, la suerte le ha sido esquiva: adiós Liga, adeus mundial y adéu contrato millonario. Lo mismo: ata pronto Depor, deica logo Brasil y ¿fins a mai Barça? Por suerte para el deportivismo, Filipe Luis seguirá en A Coruña la temporada que viene. El hombre que animó a Iraizoz en el hospital y provocó imágenes inéditas en los rostros de Lendoiro y Lotina. El que alzó a once hombres a la victoria ante el Athletic. Y el que arrancó a 20.000 personas de su butaca. Y es que el sábado, también, la afición dictó sentencia. Ánimo, Filipe.

Diego Martínez Montero

LENDOIRO Y AT: LA COSA VA DE GENIOS

Verano del 2006: Operación Aouate. Pocos, muy pocos deportivistas entendieron entonces el cambio de cromos con el Racing de Santander. A saber: Munitis -traspasado-, Momo y Rubén -cedidos- y una cantidad cercana al millón de euros, a cambio de un portero israelí de sensaciones dudosas. El desmedido interés de Joaquín Caparrós por el internacional judío pareció ser la causa de que dicha operación llegase a buen puerto. Bueno, me refiero, a orillas del Sardinero; y malo, o de difícil explicación, para un equipo que se desprendía de un Munitis que tan buena impresión había dejado en su primera temporada a las órdenes del hombre que vació Riazor.
 
Sin embargo, Lendoiro añadió dos claúsulas que pasaron desapercibidas para el gran público. La primera y más importante tiene nombre de torero: Antonio Tomás. La sorpresa en A coruña se convirtió en indignación al oír el apelativo de un jugador que apenas jugaba en Santander y que para más guasa seguiría allí cedido, al menos, una temporada más. El recelo se prolongó hasta el principio de la presente temporada: AT, ése gran desconocido. En sus inicios como blanquiazul se le apodó "Dios". ¿El porqué? Decían que se sabía que estaba pero que nunca se le veía. Mas para Lotina era un fijo. Es entonces cuando un servidor (y muchos aficionados, que comienzan a darse cuenta) empieza a observar cada movivimiento de un jugador de expresión tranquila y dificultad de palabra. Y es ahora cuando un servidor les anima a que le sigan, a que se detengan en analizar el juego de un Antonio Tomás del que Guardiola ha dicho que es el jugador en activo que más le recuerda a él. Y si lo dice Pep...
 
... por cierto, la otra cláusula tiene que ver con el 50% del pase de un tal Sergio Canales... ¿les suena?

Diego Martínez Montero

 

O MAGO

Yo pude decir que le vi jugar. Y doy gracias por ello. Djalma Feitoza Días, "Djalminha": sólo con oir su nombre se me ponen los pelos de punta. Trataré de explicar el porqué a quien no haya tenido el gusto. Inocente por su magia, culpable por su falta de profesionalidad. Así era el 8 del Deportivo. Capaz de lo mejor, se arrastraba por los campos en partidos de poca monta; ejemplo de lo peor, levantaba a una ciudad de provincias cuando las grandes capitales dignaban visitarla. Celta, Barcelona y Madrid: sus víctimas favoritas. Visitas que marcaba con rojo pasión en el calendario y para las que reservaba durante todo el año. ¿Y merecía la pena? Como enamorado del fútbol asiento con la cabeza; como hombre racional, miro para otro lado. Y en esa dirección veo la colleja a Mostovoi, la lambreta contra el Madrid o el festejo del gol ante el Zaragoza el año en el que A Coruña vivió su primera Liga. Qué decir del cabezazo a Jabo. "Demasiado genio", como rezaría la portada de un periódico que no ha vuelto a tener una primera página digna de ser el diario más leído en España.

Y más allá de lo meramente futbolístico, quisiera resaltar dos historias que hacen de Djalminha un hombre ilustre en el noroeste del país. Cronológicamente a la inversa, comenzaré con la que aconteció el 6 de marzo de 2002 (cumpleaños del "mejor club del mundo"). En los prolegómenos del partido, Djalminha va a hablar con su amigo Flavio Conceicao para quedar a la conclusión. Éste, paradigma de su presidente, rechaza el ofecimiento argumentando que se irían de fiesta. Tal prepotencia toca el orgullo de nuestro personaje, quien busca a uno de los capitanes y le dice: "Mauro, acabo de hablar con Flavio y me ha dicho que no podemos quedar después porque se van de celebración". Éste sonríe, a lo que Djalma contesta: "Toda Coruña está ahí fuera. No podemos fallarles". El resultado: Mauro es el mejor del partido y A Coruña canta con retranca gallega el cumpleaños feliz.

La otra historia tiene, curiosamente, a los dos mismos protagonistas. Temporada 1999-00: El Real Madrid llega a Riazor con todas sus estrellas y en un gran momento. Antes del partido, Mauro se acerca a Djalminha y le dice que tiene que hacer algo especial -lo que sea- para que los de blanco se den cuenta de que van a perder el partido. Y agrega: "Tienes que hacerlo al principio de todo". A los siete minutos de juego, el astro brasileño controla el balón. El tiempo se para... ¿qué va a hacer? Ante la mirada atónita de la defensa madridista, Djalminha eleva el balón sobre su cabeza y supera por alto a los defensores. El balón acaba en córner y éste, en gol. Raúl se acerca al crack y le dice: "¿Pero tú para qué haces esas tonterías?". La respuesta de Djalma: "Porque yo soy futbolista. Tú metes goles, pero yo soy futbolista". Después caerían otros cuatro más.

Diego Martínez Montero